El reconocimiento que como pueblo, todos debemos al maestro Eduardo Umaña Luna
Bogotá. Junio 4 de 2008.
1ipb.wordpress.com
Por JERGA.
“Con su sacrificio, convicción, ejemplo y hasta con sus negaciones más extremas dieron cuerpo a un valor o una virtud nueva que no terminará jamás de hacer frente a la tiranía y ayudar a la verdadera liberación”.
(A. Camus).
Un emotivo y sentido homenaje de reconocimiento brindaron los estudiantes, profesores, sindicalistas, amigos y pueblo en general al maestro Eduardo Umaña Luna en su última estadía corporal dentro de las instalaciones de la Universidad Nacional, sede Bogotá.
Con un marco climático inviernoso, pero en un ambiente de cálido afecto, el pasado viernes nos dio el maestro Umaña Luna su último guiño de dignidad, rebeldía e irreverencia. Se trasladó con la lucidez de los grandes a llenar de emancipación otro lugar en la lucha revolucionaria. Porque su legado histórico siempre anidará en los derechos de los pueblos, en la justicia de las rebeliones, en las banderas del socialismo y el antiimperialismo y sus declaraciones como sus escritos, faro ideológico de generación en generación.
En la revista Alternativa #132 (Sept.1977) escribía el maestro sobre la Universidad pública: “La Universidad es el campo primordial que tiene un país para diseñar su política hacia el futuro y el problema se torna grave cuando ni el país planea su universidad, ni la universidad encuentra formas de planear al país”. Escrito que tenía la primordial intención de denunciar la “precariedad e insignificancia cuantitativa y cualitativa” de la investigación científica y tecnológica en el país. Denuncia que debelada las políticas gubernamentales para seguir adecuando la nación al subdesarrollo, a la dependencia y al neocolonialismo.
Por eso el mayor y el mejor reconocimiento a su vida y obra es ejercer autonomía y soberanía popular universitaria. Es decir, el encuentro con los múltiples saberes, que es la auténtica universalidad. Es ejercer y construir humanidad desde la defensa de lo público, desde los trabajadores en la lucha por el patrimonio común; desde la ética y el compromiso del militante o el activista revolucionario. Al fin y al cabo es la dignidad del país la que está en discusión o la claudicación ante las élites pro neoliberales, inhumanas e históricamente corruptas y lacayas.

0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.