EL PLAN DE ORDENAMIENTO DE BOGOTÁ
El modelo de ciudad que se está implementando en la capital de Colombia refleja el fiel concepto etnocentrista occidental y antidemocrático de la globalización capitalista. Forjado sobre una dinámica segregacionista, perversa y draconiana de sostenibilidad económica-política, similar a la que impusieron los golpistas de Honduras contra la cultura democrática y el Estado Social de Derecho Latinoamericano.
Por Jerga 1ipb.wordpress.com Bogotá. Julio 15 de 2009
- No es una película, es la actual Cra 10 con Jiménez en Bogotá. ¡PARE!… el abuso.
FotoFip.
Nos acostumbraron a pensar que todo lo que se hace bajo el discurso del Desarrollo y el progreso era sinónimo de bienestar y mejor vivir. Según tal cuento, el genocidio de nuestros antepasados indígenas era necesario para que estos territorios abrazaran la “civilización”; que entregar a Panamá era el costo para ser aceptados por las nuevas mega infraestructuras marítimas dirigidas desde EEUU que darían conectividad a la paz y fin a la guerra entre Colombianos; que la construcción de aeropuertos, ferrocarriles, avenidas y la instalación de la radio, el teléfono y la tv serían la panacea que dejaría aun lado los horrores causados por la masacre de las bananeras, el asesinato de estudiantes universitarios y el terror generalizado en campos y pueblos que habían dejado el machete, el hacha y el plomo de los “pájaros”. Nos dijeron que la globalización traería inclusión, bienestar social y paz; pero lo que tenemos de manera generalizada en todo el mundo es el crecimiento del hambre, 1020 millones de hambrientos a la fecha según las ONU, más de 20 mil niños muriendo de desnutrición anualmente en Colombia ( Según la FAO), más de 4 millones de familias desplazadas, crecimiento angustiante del desempleo y la informalidad; todo bajo la sombra del crecimiento al subsidio bancario, el aumento en la producción de carros y la construcción de autopistas que se convirtieron en un referente determinante para medir los PIB.
Esta idea de desarrollo y progreso está sustentada en la visión de construir una infraestructura urbana funcional a la cultura depredadora occidental –angloamericana – que hoy está determinada por la velocidad, el consumismo y la vanidad. Vendidas como necesidades humanas para excluir cualquier otra opción cultural, política, estética y de visión económica. Es una condición fáctica que se asimila mucho en sus fines a los sucesos de Honduras. Pues allí lo que la oligarquía y la cúpula militar realmente le cobra al Presidente Manuel Celaya, es su simpatía por otra opción de cultura política. Si no fuera así, ¿cuántos golpes se darían en Colombia en donde pasan a diario cosas mucho más graves, contra el orden constitucional, la vida individual y social de los habitantes? El “ordenamiento” Territorial impuesto a moto sierra en los campos de Colombia y que se ejecuta ahora, en las ciudades como Bogotá, Medellín y Bucaramanga, con complicidad y omisión de las autoridades del Estado, es una palpable muestra de etnocentrismo fáctico. Aquí no hay cabida para otras cosmovisiones, o se está con la resolución del G8 y su libre mercado o sufra las consecuencias del imperio económico y militar. Por ello se nota una coherencia estratégica en los sucesos de Honduras, la represión contra las comunidades ancestrales en la amazonia Peruana, los resultados de las elecciones en Panamá y México, recientemente, así como la política para-Estatal y militar en Colombia; hechos que debelan un mismo plan estratégico hegemónico direccionado por sectores gubernamentales y corporaciones multinacionales interesadas en la manipulación del comercio regional y la biodiversidad local. Estos dioses del capitalismo en su afán de recomposición, miran ahora los territorios – sus estructuras ecológicas, de servicios, el componente poblacional y las posibilidades espaciales – para afianzar su naturaleza explotadora.
De manera que lo que está en juego dentro del POT (Bogotá clúster Región) y los mega proyectos afines como el Iirsa es todo un concepto maquiavélico de desarrollo, de sostenibilidad urbana, de proyecto de vida, de crecimiento, etc., más allá de su propiedad, de su lote, de sus intereses particulares. Concepto sobredimensionado con la carreta del sacrificio ahora y del bienestar futuro.
Ante ello, las comunidades organizadas del país tienen que seguir dando la pelea en la construcción de un ordenamiento humano y ambientalmente equilibrado. Mirando otras posibilidades conceptuales de desarrollo en escala humana como la expuesta por el profesor Manfred Max neef en consonancia con la vida y la biosfera, condición fundamental para asegurar las nociones de territorialidad y existencia. Luchas que tienen que darse en consonancia con la formación ideológica de las comunidades populares y asumiendo las reivindicaciones libertarias expresadas en los diferentes foros de los pueblos del continente y del mundo.
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Foto Espectdor.



